ARMAS
Ricardo Guardia
Cero en política criminal
La criminalidad no se resuelve con ³prohibir la compra y portación de
armas²
Abogado, redactor de la primera Ley de Armas
La discusión acerca de la tenencia de armas de fuego en manos de
particulares data desde que estas se inventaron.
Allá por el año de 1764 relataba Césare Beccaria, marqués de Bonesana
en su tratado que revolucionó el derecho penal, Dei Delitti e delle
Pene : Un Ensayo sobre los Crímenes y el Castigo , que al visitar una
cárcel de la época, probablemente en su nativa Milán, se encontró con
una gran piedra arma al fin encadenada.
Al preguntar por tan insólito hallazgo, le informó el alcalde acerca
de que esta había sido condenada a prisión perpetua por haberse
desprendido de un risco y cometido el crimen de aplastar a un
transeúnte.
Falsa solución. Por eso no deja de sorprenderme que casi doscientos
cincuenta años después aún no esté muy claro que son los seres humanos
quienes delinquen y no los objetos inanimados y que si se prohíben
estos, las personas dejan de delinquir. O para ponerlo en las palabras
del célebre matemático, economista y filósofo de la Ilustración: ³Las
leyes que prohíben la portación de armas desarman solamente a aquellos
que no están ni determinados ni predispuestos a cometer crímenes².
Y es que el problema de la criminalidad no se resuelve con algo tan
sencillo como ³prohibir la compra y portación de armas². Los datos
recogidos alrededor del mundo demuestran que cuanto mayor es la
libertad para poseer armas, menor es el índice de delincuencia. Para
utilizar los mismos ejemplos del ilustre abogado penalista autor del
artículo del 25 de noviembre pasado ( La Nación, Página Quince) , si
bien es cierto que Inglaterra prohibió del todo las armas en 1997 y se
las confiscó a todos quienes las tenían registradas (por supuesto que
no se las quitó a quienes las tenían ilegalmente), para el año 2000,
el país ostentaba el dudoso honor de contar con el mas alto índice de
criminalidad del mundo industrializado, el doble al de los Estados
Unidos.
En el año 2002, el servicio de inteligencia británico se lamentaba de
que ³A pesar de que Inglaterra tiene una de las más estrictas leyes
regulando las armas de fuego, resulta evidente que quienquiera obtener
una ilegalmente, la podrá conseguir con poca dificultad².
A partir de la indicada prohibición, en Gran Bretaña los robos
aumentaron en un 45% y los asesinatos en un 54%. Cuando en Australia
se introdujo una restricción similar en 1996, los robos con armas
aumentaron en un 51% y los demás crímenes violentos se incrementaron
en proporción similar, precisamente ante la certeza de los
delincuentes de que estaban atacando ciudadanos indefensos.
Por el contrario, en los Estados Unidos, que garantiza a sus
ciudadanos honestos el derecho a tener armas de fuego, las cifras de
homicidios andan en menos de 7 por cada 100.000 habitantes y los
asaltos, robos y violaciones se mantienen muy por debajo del promedio
inglés.
Países como Suiza, Noruega, Israel, Dinamarca, Grecia, Alemania y
Austria, tienen bajos índices de criminalidad y un alto porcentaje de
la población civil armada, lo cual contrasta con la altísima
criminalidad de países como Rusia, México, Venezuela y Brasil, donde
las armas son prohibidas para la ciudadanía, habiéndose incluso la
delincuencia en este último atrevido a asaltar varios cuarteles
policiales en Sao Paolo.
Pero volviendo a la exégesis del artículo glosado, habrá de
explicarles su autor a los lectores por qué razón se va a disminuir la
posesión de armas prohibidas por parte de los delincuentes quienes,
según él mismo lo reconoce, pueden adquirirlas fácilmente ³tanto en la
frontera norte como en la frontera sur² porque se les prohíba a los
ciudadanos honestos tener armas permitidas para su defensa o con fines
deportivos y de cacería.
Consecuencias. Con una prohibición como la sugerida, lo único que se
lograría serían cuatro cosas: 1.- Convertir a miles y miles de
costarricense honestos que tienen armas de fuego en delincuentes de la
noche a la mañana; 2.- Fomentar la existencia de un mercado negro o
ilegal de armas y municiones, sin ningún tipo de control; 3.- Violar
el artículo 21 Constitucional que garantiza el derecho a la vida, al
impedir la legítima defensa, y 4.- Facilitarles el trabajo a los
criminales al encargarse el Estado de desarmar a sus víctimas.
La ³medida² propuesta por el articulista en el sentido de que el
³camino inmediato es la prohibición absoluta de la adquisición,
portación y tenencia de cualquier arma de fuego por particulares,
personas físicas o jurídicas² y que ³La reducción de las armas
disponibles sin duda implicaría una disminución de los índices de los
delitos más graves², me recuerda la apodíctica frase de Groucho Marx
que decía: ³la política es el arte de buscar problemas, encontrarlos,
hacer un diagnóstico falso y aplicar después los remedios
equivocados².
Comentario: -- Artículo publicado hoy en la Nación, que me parece lapidario.
Prohibir la portación de armas a las personas que protegen la vida ajena y la propia, es como el cuento aquél del esposo engañado que al descubrir a su esposa en el acto de traición sobre el sofá de su casa, presa de la más profunda ira, par vengarse y borrar la afrenta, decidió vender el sofá...
Lic. Miguel Ángel Guillén Elizondo