Instituto Tecnológico de Costa Rica.
Técnico en Administración de Negocios.
Comentario enviado por: Gilberth Barboza Flores.
Al fin podemos los costarricenses comenzar a notar que la infraestructura en nuestro país parece estarse despertando, hace unos años, sentíamos que los ticos estábamos pagando nuestros impuestos únicamente para tapar huecos o hacer baches en las carreteras nacionales. Sin embargo la conclusión y puesta en marcha de algunos proyectos como la circunvalación en San Sebastián, carretera San Francisco de Dos Ríos, calle a Coronado, el Rancho Guanacaste (en construcción) etc., parecen probar que el Gobierno costarricense es al fin un ejecutor de proyectos, que aunque no sea tan eficientes las empresas contratadas para la construcción de algunos de estos casos, nos permite comparar esta modalidad de ejecución de obra pública versus a la ejecución de obras por concesión como la tan esperada y ahora polémica obra a Caldera, que fue entregada para su construcción y administración a la empresa Española Autopistas del Sol.
Si bien es cierto que ya los ticos podemos viajar en menos tiempo a la perla del pacifico, esto le ha facturado a la empresa Española un sin número de inconvenientes y críticas tales como:
- Alta tarifa en peajes
- Cobro de peajes muy seguidos en zonas urbanas.
- Falta de estructura peatonal ( puentes peatonales, aceras, señalización.)
- Ubicación indebida de paradas de autobuses (ubicadas en lugares de difícil acceso para los usuarios).
- Y ahora apenas se vislumbra la limitación de uso comercial de los terrenos marginales a la nueva autopista.
Para ser la primera obra grande que se entrega en concesión a la empresa privada y además extranjera, considero que de este proyecto el país deberá de aprender muchas lecciones para sacar el mayor provecho de este tipo de obras en beneficio de los costarricenses, tanto a nivel individual como para impulsar el desarrollo empresarial que necesariamente se debería de dar de la mano con el desarrollo de la infraestructura en nuestro país.
Está por definirse las normas de uso de los derechos de vía y accesos a dicha autopista, por lo tanto no se sabe a favor de quien se darán esos reglamentos, hasta el momento está probado a mi criterio que si no se controla o negocia bien una concesión, el país estaría realizando de nuevo trueques que nos recuerdan los realizados por nuestros ancestros en los tiempos de la colonia (espejos por oro).
Considero que nuestras instituciones (mopt y conavi) deberían poder realizar estas obras de manera pública pero eficiente, y si se deben entregar a concesionarios se debe hacer un trato más equitativo para el pueblo y exigir pasos peatonales seguros, aceras, paradas de buses accesibles, cobro de peaje justo y prioridad de paso a unidades de emergencia.
Hay que procurar concesiones con corazón humano, y evitar que otras obras en el futuro permitan que el capital costarricense pueda crear fuentes de empleo para esas comunidades que se ven afectadas por estas obras.